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Dic 28, 2020

¿Por qué tus hijos necesitan frutas en su nutrición?

¿Por qué tus hijos necesitan frutas en su nutrición?

Vitaminas, minerales y fibra son tres de las ventajas más poderosas que tienen las frutas. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los padres y niños que no comen suficientes frutas (ni verduras), tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas —como las cardiopatías, obesidad, diabetes y distintos tipos de cáncer—. Es más, en 2017, se estimó que alrededor de 3,9 millones de muertes se dieron debido a un inadecuado consumo de frutas y verduras (OMS, Aumentar el consumo de frutas y verduras para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, 2019).

Desde la iniciativa Nestlé por Niños Saludables, queremos que aprendas a incorporar una amplia variedad de frutas en tu dieta familiar para que tus pequeños obtengan las vitaminas necesarias para su crecimiento. ¡Toma nota!

¡Apúntale al arcoíris!

Ya lo hemos dicho antes: cuando se trata de nutrición, en la variedad está el placer y también el secreto de la longevidad. Es importante que, a la hora de armar los platos de tus pequeños, siempre recuerdes que los colores son muy importantes. ¿La razón de fondo? Los fitonutrientes. Ten presente que el consumo suficiente, variado y equilibrado de energía y nutrientes es fundamental en la etapa de crecimiento de los niños, pues las vitaminas y minerales contribuyen al correcto mantenimiento de las funciones orgánicas y al crecimiento y reparación de los tejidos (FAO, Guía Metodológica para la enseñanza de la Alimentación y Nutrición, s.f).

“Las frutas y verduras coloridas pueden pintar un hermoso cuadro de salud porque contienen fitonutrientes, es decir, unos compuestos que dan a las plantas sus ricos colores, así como distintos sabores y aromas. Los fitonutrientes fortalecen el sistema inmunológico de una planta, así como el nuestro. Cuando comemos alimentos de origen vegetal, los fitonutrientes ayudan a protegernos de enfermedades crónicas, incluida la enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer”, explica Katherine D. McManus, Directora del Departamento de Nutrición y Directora en el Brigham and Women’s Hospital, afiliado a la Escuela de Medicina de Harvard (Harvard Health Publishing, Phytonutrients: Paint your plate with the colors of the rainbow, 2019).

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En ese orden de ideas, cada vez que pienses en darles a tus niños frutas en el desayuno o en sus snacks, ten en cuenta que detrás de esos bellos e intensos colores se atesoran distintas vitaminas, todas esenciales para su desarrollo físico y mental.

  • - Verde: es uno de los colores más poderosos. Estas frutas (y verduras) traen componentes tales como la clorofila, los isotiocianatos —ayudan a que el hígado elimine compuestos potencialmente cancerígenos—, la vitamina K, el ácido fólico y el potasio, todos importantísimos para la salud del cerebro y del sistema nervioso de los niños (pueden ayudar a que tengan una buena memoria, mayor concentración y una correcta función cognitiva). Estas vitaminas y minerales también contribuyen a la salud de su corazón. ¿Qué frutas encontramos de color verde que sean ‘kids-friendly’? La manzana verde, el kiwi, la pera, las uvas, el aguacate y el limón (Today’s Dietitian, Color Me Healthy — Eating for a Rainbow of Benefits, 10 No. 11 P. 34, 2008).
  • - Rojo: este color se debe sobre todo al licopeno, una sustancia química que ayuda a proteger las células de los radicales libres. Estos alimentos también vienen cargados de vitamina C, vitamina B9 (ácido fólico) y unos potentes antioxidantes llamados flavonoides (los antioxidantes son las sustancias que ayudan a reducir la velocidad del envejecimiento de las células, lo cual puede producir enfermedades crónicas en el largo plazo). En este grupo se encuentran, además, algunas de las frutas más queridas de los pequeños: fresas, cerezas, manzana roja, arándanos rojos —o cranberries—, frambuesas, sandía, toronja o (WebMD, Red Foods: The New Health Powerhouses?, 2018).
  • - Amarillo y/o anaranjado: naranja, uchuva, pitaya, piña, granadilla, banano y duraznos son algunas de las frutas de esta tonalidad clara. Están llenas de componentes que apoyan la salud de las células y recordemos que nuestras células son la estructura básica de los seres vivos y las encargadas de formar tejidos y órganos en el cuerpo humano (Today’s Dietitian, Color Me Healthy — Eating for a Rainbow of Benefits, 10 No. 11 P. 34, 2008).También tienen vitamina A —clave para la salud ocular y el sistema inmune— y Vitamina C —muy importante para la correcta absorción de hierro, para sanar heridas y mantener la salud de tendones, huesos y músculos— (MedlinePlus, Enciclopedia médica).
  • - Azul y/o morado: tienen poderosos antioxidantes llamados antocianinas que se cree que retrasan el envejecimiento celular y ayudan al corazón al bloquear la formación de coágulos de sangre. Se encuentran en frutas dulcesitas y deliciosas como los arándanos (blueberries), las uvas, las moras, las ciruelas, los higos, las pasas, hasta la gulupa (Harvard Health Publishing, Phytonutrients: Paint your plate with the colors of the rainbow, 2019).
  • - Blanco y/o café: aquí hay menos variedad, pero son igual de importantes. El coco, la guanábana y algunos vegetales como la cebolla, los champiñones y los nabos, son ricos en potasio, fibra y otros nutrientes buenos para la salud del corazón, del sistema inmune, la digestión y el metabolismo (Penn Medicine, Chester County Hospital, Benefits of White and Brown Foods, 2018).

¿Cómo hacer las frutas más atractivas para los niños?

De acuerdo con los lineamientos 10 Tips: Kid-friendly Veggies and Fruits - ChooseMyPlate del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), hay algunos tips que pueden funcionar a la hora de incorporar una mayor cantidad y variedad de frutas en la dieta de tus hijos:

  • - ¡Prueba mezclando varias frutas y vegetales en smoothies! ¿Qué tal un batido de banano, arándanos y un puñadito de espinacas? Lleno de fibra, antioxidantes y muchas vitaminas.
  • - Paletas de pura fruta: cortar la sandía, la piña o el melón en triángulos, insertarles un palito, meterlos en el congelador y ¡listo! También puedes optar por hacer algo así como paletas de limonada (por ejemplo), con arándanos y trocitos de fresa por dentro. ¡Deliciosas!
  • - Poner tu creatividad a prueba y decorar los platos o armar muñequitos con frutas siempre será una idea ganadora, sobre todo para los más chiquitines. No está de más cortar las porciones en forma de corazones o estrellas u optar por unos pancakes de avena con una ‘carita feliz’ improvisada a punta de rodajas de banano, moritas y arándanos.

En pocas palabras: no hay excusas para no incorporar mayor abundancia de frutas (y verduras) en la alimentación diaria de tus hijos. Hay colores, sabores y preparaciones para todos los gustos. Lo más importante es poner a volar tu imaginación, y la de toda tu familia, para que juntos puedan desarrollar el hábito de llenar sus platos con un arcoíris de nutrientes.
 

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Lee más sobre Nestlé por Niños Saludables , nuestra iniciativa emblemática para ayudar a los padres y cuidadores a promover en las generaciones futuras hábitos de alimentación y vida saludable.

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